En Unex fuimos uno de los primeros fabricantes de nuestro sector en incorporar los requisitos de la Directiva RoHS a nuestras materias primas y productos.
Para entender la importancia de esta medida, conviene conocer qué regula RoHS y por qué se creó.
En nuestra vida cotidiana, utilizamos constantemente Aparatos Eléctricos y Electrónicos (AEE) -móviles, ordenadores, electrodomésticos, lámparas, herramientas eléctricas, equipos médicos o máquinas industriales- que pueden contener sustancias que, si se liberan al medio ambiente o se manipulan sin las debidas garantías, pueden suponer un riesgo para la salud humana y el entorno.
Por este motivo, la Unión Europea (UE) adoptó en 2002 la Directiva RoHS, siglas en inglés de Restriction of Hazardous Substances, que limita la utilización de determinadas sustancias peligrosas en los AEE comercializados en la UE, salvo en casos excepcionales debidamente justificados. Esta normativa pretende minimizar los impactos negativos asociados a la fabricación, uso y gestión del fin de vida de los AEE favoreciendo el reciclaje de los residuos y su rentabilidad económica.
Además, RoHS -que se se complementa con la Directiva 2012/19/UE sobre Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE)- no solo tiene una finalidad ambiental, también tiene una dimensión económica y de mercado. Al establecer reglas comunes para todos los Estados miembros, evita diferencias legislativas que podrían crear barreras comerciales y garantiza condiciones de competencia equitativas para los fabricantes e importadores de AEE en la UE.
La normativa RoHS limita actualmente el uso de diez sustancias en AEE:
El valor máximo de concentración es del 0,1% en peso para todas las sustancias restringidas, excepto para el cadmio que tiene un límite del 0,01 % en peso.
Los valores de concentración máxima se aplican a cada material homogéneo, no a un producto o componente específico. Un material homogéneo es aquel de composición uniforme o una combinación de materiales que no puede dividirse o separarse en materiales diferentes mediante acciones mecánicas (destornillar, cortar, aplastar, procedimientos abrasivos, etc.).
El ámbito de aplicación de RoHS es amplio. Afecta a los aparatos eléctricos y electrónicos, es decir, aquellos que necesitan corriente eléctrica o campos electromagnéticos para funcionar adecuadamente, o que sirven para generar, transmitir o medir dichas corrientes o campos y que están diseñados para utilizarse con una tensión nominal no superior a 1000V en corriente alterna y 1500V en corriente continua.
La directiva agrupa estos productos en 11 categorías:
El cumplimento de la Directiva RoHS implica tomar medidas en la fase de diseño del producto, la selección de materiales, la gestión de proveedores, etc. Los fabricantes no solo deben limitar la presencia de las sustancias restringidas, sino también demostrar, mediante documentación adecuada, que el producto cumple los requisitos legales antes de comercializarlo. Para ello, evalúan sus materiales, componentes y subconjuntos, preparan la documentación técnica, realizan el control interno de producción, emiten la declaración UE de conformidad y colocan el marcado CE cuando corresponde.
Esta documentación puede incluir declaraciones de proveedores, especificaciones de materiales, informes de ensayo, certificados y evidencias sobre las exenciones aplicadas. La norma armonizada EN IEC 63000:2018 proporciona un marco reconocido para la documentación técnica de esta información.
En este sentido, las responsabilidades no recaen únicamente sobre el fabricante, alcanzando también a los importadores y distribuidores. Los primeros deben comprobar que los productos procedentes de fuera de la Unión Europea cumplen los requisitos aplicables y disponen de la documentación y el marcado correspondientes. Los distribuidores, por su parte, deben actuar con la debida diligencia y no comercializar productos cuando existan motivos para considerar que no cumplen RoHS.
Los sistemas de gestión de cableado son elementos pasivos, sin función eléctrica propia, por lo que normalmente no se consideran aparatos eléctricos o electrónicos y quedan fuera del ámbito directo de RoHS.
Sin embargo, pueden verse afectados cuando forman parte de un equipo eléctrico/electrónico sujeto a esta normativa. Por ejemplo, cuando se instalan dentro de una máquina, cuadro o armario eléctrico.
En estos casos, el fabricante del equipo final puede exigir que todos los materiales y componentes sean compatibles con RoHS para poder declarar la conformidad del conjunto. Seleccionar productos conformes simplifica la validación del equipo, reduce comprobaciones adicionales y aporta mayor seguridad documental desde la fase de diseño.
Porque una instalación segura no solo depende de que las prestaciones técnicas de cada elemento sean excelentes, sino también de sus efectos en la salud de las personas y en el medioambiente.
En este sentido, la directiva RoHS es solo una parte de nuestro compromiso con la sostenibilidad. En Unex trabajamos por conseguir un mundo más seguro, más humano y más sostenible. Fruto de este esfuerzo, en 2026 recibimos la medalla de bronce EcoVadis, que evalúa la gestión de las empresas en ámbitos como el medioambiente, las prácticas laborales y los derechos humanos, la ética y las compras sostenibles.
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