La edificación sostenible se ha consolidado como el estándar de la construcción. Este modelo, que busca minimizar el impacto ambiental del sector, ha ganado peso en la última década a través de diversos marcos normativos, como la Energy Performance of Buildings Directive (EPBD), en Europa o el Código Técnico de la Edificación (CTE), en España. Su aplicación ha transformado los criterios con los que se conciben y desarrollan los proyectos, con exigencias cada vez mayores en materia medioambiental.
Pero ¿qué entendemos por edificación sostenible? Se trata de un enfoque constructivo que se apoya en pilares como: el uso de energías renovables, la mejora de la eficiencia energética, la incorporación de soluciones de movilidad eléctrica ‑como Infraestructuras de Recarga de Vehículos Eléctricos (IRVE)‑ y una gestión más responsable de los recursos basada en los principios de la economía circular.
En este contexto, el diseño de las instalaciones eléctricas y de telecomunicaciones adquieren un papel determinante. Las decisiones que se toman en fases tempranas del proyecto, incluida la elección de los sistemas de conducción de cableado, condicionan la durabilidad, adaptabilidad y flexibilidad de los edificios, factores clave para reducir su impacto ambiental a lo largo del tiempo.
En Unex abordamos este reto desde nuestra experiencia como fabricante especialista. Nuestro propósito es trabajar para conseguir un mundo más seguro, más humano y más sostenible. Y lo hacemos desarrollando sistemas aislantes de gestión de cableado que permiten que las instalaciones acompañen la vida de los edificios: que se puedan ampliar, reconfigurar y mantener sin convertir cada intervención en una obra mayor.
La economía circular es uno de los pilares clave de la edificación sostenible y es el ámbito donde podemos aportar nuestro conocimiento e I+D. Según el Servicio de Investigación del Parlamento Europeo, economía circular se define como un modelo económico basado, entre otros aspectos, en compartir, alquilar, reutilizar, reparar, reacondicionar y reciclar productos y materiales dentro de un ciclo casi cerrado, con el objetivo de conservar en todo momento el mayor valor y utilidad posibles de productos, componentes y materiales.
Aplicada a la edificación, este concepto implica analizar los edificios como parte de un proceso continuo, un ecosistema en sí mismo, que abarca desde el inicio, la gestión y el fin de vida de la obra o desmontaje. En otras palabras, el objetivo de esta mirada es realizar construcciones durables, adaptables, amortizables y con posibilidad de reciclar. A continuación, presentamos algunas recomendaciones desde esta perspectiva para cada etapa de la vida del edificio, aplicadas a nuestras soluciones.
En esta fase, la construcción agregativa y la construcción integrada permiten incorporar sistemas e instalaciones de forma añadida y accesible, sin empotramientos en la estructura del edificio.
Esto evita intervenciones no planificadas sobre los muros, ya que, en general, actualmente los muros no tienen responsabilidad estructural, pero no pueden ser perforados de forma espontánea porque ello afectaría decisivamente a su calidad. En el caso de reformas en edificios antiguos, evitar las rozas y perforaciones reduce el riesgo de pérdida de resistencia de los muros con responsabilidad estructural.
Así, los sistemas de montaje superficial, como nuestras canales y bandejas aislantes, permiten una instalación más sencilla. Al no depender de trabajos previos ni de complejas reparaciones posteriores de acabados, se simplifica la coordinación en obra, ahorrando tiempo y costes.
Además, al evitar rozas y reducir la generación de residuos, el ruido y el consumo de recursos en obra, este tipo de construcción minimiza las molestias a los usuarios, un aspecto relevante en proyectos de rehabilitación o en edificios en uso.
Durante la vida útil del edificio, las instalaciones eléctricas, de climatización y de telecomunicaciones son los sistemas que experimentan un mayor número de modificaciones. La progresiva electrificación de los edificios, o el aumento de las infraestructuras digitales, incrementa la complejidad y la densidad de las instalaciones, haciendo necesario un diseño capaz de adaptarse a estas nuevas demandas.
En este contexto, los sistemas de montaje superficial facilitan la flexibilidad y adaptabilidad, permitiendo ampliar, reorganizar o redimensionar el cableado a lo largo del tiempo sin intervenciones invasivas.
Además, el uso de materiales aislantes con alta resistencia a la corrosión, radiación UV y a ambientes agresivos contribuye a una mayor durabilidad, lo que permite mantener las prestaciones técnicas de nuestros productos a lo largo del tiempo, en aquellas instalaciones que deben realizarse en espacios abiertos, por ejemplo, cubiertas, azoteas, patios…etc. Esto reduce la necesidad de sustituciones y alarga la vida útil de los sistemas.
Al tratarse de soluciones que no requieren conexión a tierra ni mantenimiento periódico, también se simplifican las tareas de gestión y se reducen los costes asociados.
Al final de su vida útil, o en procesos de reforma profunda, las soluciones fácilmente desmontables permiten una retirada ordenada de los sistemas, sin necesidad de demoliciones ni intervenciones agresivas sobre la estructura del edificio. Además, el hecho de tratarse de soluciones separables del resto de los materiales constructivos facilita la clasificación y contribuye a una gestión más eficiente de los materiales generados durante la intervención.
¿Y cómo aplicamos los principios de la economía circular? En Unex, gestionamos todo el ciclo de vida de nuestros productos, desde la formulación propia de materias primas, pasando por fabricación, distribución, uso & fin de vida de cara a desarrollar estrategias de economía circular: optimización de recursos, durabilidad, uso de materiales secundarios, etc.
Materias primas
Formulación propia – máxima calidad y seguridad.
Las materias primas y los productos Unex cumplen con la directiva RoHS sobre sustancias peligrosas para el medio ambiente y las personas.
Las materias primas U43X y U48X son fabricadas con componente termoplástico sin halógenos 100% reciclado.
Fabricación
Reutilización de mermas de producción.
Recirculación de agua en la producción.
Sistema de gestión ambiental ISO 14001:2015 en todos nuestros centros productivos.
Uso de energía de origen 100% renovable.
Distribución
Reducción de plásticos de un solo uso en embalajes.
Uso de cartón reciclado y de origen certificado FSC en los embalajes.
Uso
Mayor durabilidad.
Cero mantenimiento.
No se requiere puesta a tierra en mayoría de productos.
Montaje superficial: ahorro de energía y recursos. Sin residuos constructivos y fácilmente separable y adaptable.
Fin de vida
Material técnicamente reciclable.
90% Productos mono-materiales.
Fácilmente desmontables.
Sin sustancias peligrosas.
Como ves, esta lógica llevada al producto implica actuar desde las primeras fases, incluso desde el diseño.
Todo este recorrido queda reflejado también en nuestras Declaraciones Ambientales de Producto (DAP/EDP) desarrolladas según la ISO 14025 y bajo el programa PEP Ecopassport®, que aportan información verificada sobre el impacto ambiental y facilitan una toma de decisiones más informada en proyectos de edificación.
Si quieres valorar este enfoque en tu proyecto, contacta con nosotros